Taller “Ser Puente”: Deriva poética y geológica en la Isla Mancera

“Ser Puente” fue un taller de exploración poética y geológica que invitó a reconstruir vínculos en un tiempo de fragmentación. A través de caminatas, escritura y diálogo, las y los participantes exploraron nuevas formas de conexión con sus territorios, entre sí y con el paisaje, creando puentes de memoria, geología y poesía. Se realizó en el marco de la Residencia Cuencas 2025, impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la Comunidad Creativa de la Región de Los Ríos, fortaleciendo el cruce entre arte, territorio y comunidad.

Fue una jornada de exploración en la Isla Mancera, un territorio donde el río Valdivia se encuentra con el mar. En un contexto marcado por la fragmentación de los vínculos —entre generaciones, entre comunidades y entre las personas y los territorios que habitan—, la experiencia buscó reconstruir lazos y abrir espacios de encuentro.
El taller reunió a personas de distintas generaciones —entre los 18 y los 88 años— entendiendo la intergeneración como una forma activa de ser puente entre memorias, experiencias y modos de habitar el territorio.
La invitación central fue reconocerse como puentes vivos: canales entre cuerpos, memorias, lugares y tiempos. Durante la jornada, las y los participantes fueron acompañados por la mirada poética de la artista María Hurtado, el conocimiento geológico de Marco Valle y la observación atenta de los micromundos de la artista invitada Emilia Duclos.
La metodología incluyó caminatas de observación del paisaje, exploraciones geológicas guiadas, ejercicios de escritura creativa, instancias de conversación y momentos de deriva. Estas prácticas permitieron reflexionar sobre cómo cada persona es un puente entre su territorio, su historia y las redes que habita. Y finalizó con una creación colectiva: un mapa textil de conexiones, inspirado en la idea de ser canal y no contenedor, permitiendo que las experiencias, palabras y vínculos fluyeran sin fijarse.
Ejes conceptuales
La poesía de las conexiones: Una invitación a percibir lo invisible y a hacer tangible lo que une.
La reciprocidad: El vínculo entre dar y recibir, entre habitar un territorio y dejarse habitar por él.
La geología como memoria: Las piedras como archivos de tiempo y testigos de procesos lentos y silenciosos.
El agua como vínculo: Elemento que une montañas y océanos, comunidades y territorios, memoria y transformación.
Ser canal, no contenedor: Habitar la permeabilidad y permitir el flujo sin aferrarse a lo acumulado.
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